
La repetición interminable de la misma situación te lleva indefectiblemente al colapso o al delirio. Salí. Caminé. Bajo un cielo que se veía azul pero se sentía gris. Caminé sola, cargando la desazón, y la angustia. Con una agonía que me oprimía de la garganta a los pies. Caminé. Hasta que todo se nubló. Las lágrimas pesadas caían como hojas rodaban y caían, estallando contra un suelo. Me senté en un banco, donde alrededor todo era verde. Y seguí recordando lo qe una ves fue. Sin contención. Me iba.. se va quebrando, en silencio, sin sentir más que pequeños temblores y lamentaciones, hasta que un día se quiebra y se rompe, dejando el agua seguir su cauce natural.. Lloré por mí. Por él. Por lo que no fue y lo que es. Por lo que di y lo que guardé. Por lo que soy y lo que no, por lo que muestro y lo que en realidad es y no se ve. Por lo que dije y lo que callé., las otras que fueron, son y serán. Lloré por esos otros que también lo dijeron, que fueron y que nunca serán., por la ausencia, por la falta, por la soledad. Más que nada por la soledad. Por los errores que cometí. Por lo que no corregí. Era solamente desolación. Por no haber dicho las cosas que sentía. . Me enjuagué las lágrimas. Respiré. Una vez, otra vez. Mil. De a poco los músculos se fueron acomodando, el corazón realentando. Las nubes pasaron. Pero el cielo se seguía viendo gris. No hay respuestas. Sólo preguntas. Sólo una pregunta: ¿por qué nunca soy yo? Sí .escribieran ,porque no era él. Porque cuando tiene que ser es. Porque ya llegará quien te quiera como te debe querer. Mientras tanto la misma frase se repite otra vez. Otro hombre, otra mujer. Y por más explicaciones que me den, retumba en mi cabeza una y otra vez: ¿por qué no soy yo? Sólo se me ocurre pensar que es porque tampoco sos vos..
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