martes, 27 de enero de 2009


A la orilla del río, un cisne, triste, muere...

lentamente.
Por su gran amor..., se inmola,

sin compasión.
Los cuervos, impacientes, esperan el

banquete.


Entrega su hálito,


sin oportunidad:
No desea vivir.

Alli muere...,
por amor,

no quiere...
ayuda Dios.

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